Conciliarte

Para mi conciliar es compatibilizar la familia con el resto de nuestro mundo. No sólo necesita conciliar el que trabaja fuera de casa, al fin y al cabo el amo/ama de casa, también trabaja.

Para explicar mi teoría, considerando que soy economista, yo equiparo la familia a una empresa. Las empresas, como las familias, se constituyen de muy diversas maneras: Sociedad Anónima, Sociedad Limitada, Cooperativa, Comunidad de Bienes, Autónomos… Cada una con sus estatutos, sus normas, sus Recursos Humanos, sus directores, sus socios, sus empresas subcontratadas…

Por tanto, partiendo de esta base, os doy unos consejos que a mi me han ayudado:

1) Los socios de esta empresa, excepto en el caso de los autónomos, son dos. Dos se han puesto de acuerdo para arriesgar su capitalmontar la empresa y dos la tienen que sacar adelante. Dicho esto, os digo un secreto: los hombres pueden hacer de todo. Sí, sí, habéis oído bien, ¡de todo! y muchas cosas ¡mejor que nosotras!. Esto tenemos que aceptarlo, porque muchas veces no ayudan porque no les dejamos, pensamos que nosotras lo hacemos mejor. ¡Pues no! mi marido que no sabe combinar ni un color y me viste a los niños de una manera “diferente” y para él hacer una coleta es “misión imposible” pues… viste a los enanos y los peina “a su manera” (ha descubierto que la niña con una diadema está ¡ideal).

Haciendo camas

También podemos decidir entre los dos qué se nos da mejor a cada uno, y repartirnos las tareas. Pero es importante que los socios se involucren (ambos) en la familia. Y muy importante estar todos “en la misma onda” en la educación de los hijos.

2) La gestión del tiempo es importante: los socios deben pasar tiempo juntos, tiempo con la familia y tiempo personal. Y para esto es fundamental no sentirse culpables. Por ejemplo: he quedado con mis amigas y el pequeño es un poco “petardo” para dormir, “¿cómo le voy a dejar solo con mi marido? pobrecillo“¡De eso nada! (releer punto 1) empiezas a dejar el tiempo que necesitas para ti y eso te va amargando, y acaba siendo una mala solución para todo el mundo.

El tiempo que tenemos para la familia suele ser escaso, así que yo intento estar de buen humor en esos ratos. Los malos rollos del trabajo, por ejemplo, se quedan en el curro. Y darse abrazos, hacer deporte juntos (nuestro reto de bicis), ayudarnos, querernos, ver la tele, desayunar… Nosotros hemos establecido cenar con los niños los días que podamos y en ese momento aprovechamos y nos contamos nuestras cosas.

jugando

El tiempo con el socio es fundamental, una amiga mía me dio una fórmula de mínimos: 1 minuto al día, 1 hora a la semana y 1 fin de semana al año. Podéis pensar que 1 minuto al día es poco… si lo medís os daréis cuenta que hay días que no nos ha dado tiempo ni a decirnos “hola“. Se necesitan momentos “de adulto” y las salidas semanales tienen que ser fuera de casa, para poder hablar tranquilamente (recordad el baby-dinner). Si se puede ir a cenar fenomenal, pero dado que la economía está chunga, un paseo o una caña son suficientes.

Pareja

Para la gestión del tiempo en mi casa hemos descubierto el calendario de Google, y estoy todo el día enviando citas a mi marido (de las quedadas, las citas del pediatra, los cumpleaños…), es importante estar informado con tiempo de todas las tareas a realizar, para organizarnos el día y ver disponibilidades.

3) Los hijos son nuestros Recursos Humanos: les podemos moldear mientras son pequeños, les formamos y les preparamos para “buscarse la vida“. Pero no nos pertenecen y un día se irán y montarán su propia empresa. Nuestros Recursos Humanos están en la empresa sin entrevista previa (son una especie de “enchufe“), y tenemos que buscarles el departamento adecuado a su forma de ser y a su potencial. Cada uno es diferente, ahí está una de las maravillas de esta empresa: la diversidad.

Otras empresas nos prestan su ayuda, son los abuelos y familia cercana. Es importante recordar que en nuestra empresa deciden los socios, y nadie más. Los abuelos, principalmente, son una gran ayuda y un gran ejemplo para los niños. De los abuelos se aprenden cosas que no puede enseñar nadie más, son un pilar fundamental de nuestra empresa y de nuestra historia. Tienen permitida la “malcrianza“como parte de su modus operandi.

4) La subcontratación es necesaria: para las tareas del hogar y del cuidado de los hijos. Esta teoría de la familia-empresa, considera que hay que establecer preferencias e intentar subcontratar aquellas tareas que consideremos accesorias. En mi caso, tengo subcontratada la plancha, que es lo que me permite mi economía. Y de vez en cuando, algún canguro subcontratado a primeros de mes, para una “reunión de socios”.

Como resumen:

Conciliación = Delegación (no soy superwoman, no tengo que hacer todo) + preferencias (hago lo importante y subcontrato lo accesorio, en la medida de mis posibilidades) = Familia feliz.

Y recordad: ¡Zamora, no se ganó en una hora! A conciliar se aprende conciliando y requiere práctica. Seguro que vosotras también tenéis vuestras técnicas.

¡Qué disfrutéis de lo que nos queda de semana!

Familia Casa

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