Sopa de calcetín

Mis hijos me ven capaz de hacerles sopa de calcetín. El origen de la creencia está en las últimas medidas adoptadas para hacer nuestra alimentación un poco más saludable:

CACAOMedida número uno: cortar el Nesquik.

Sí, como suena, cortar el Nesquik como los traficantes cortan la cocaína. Lo mezclo con cacao puro y voy incrementando la cantidad de puro frente al azucarado, a ver si así consigo que se acostumbren al amargor. Se lo toman porque no hay salida, pero donde esté el Nesquik con su 80% de azúcar que se quite el saludable que, cito textualmente: “el puro sabe a mierda, mamá

Medida número dos: todas las noches verdura.

Y aquí soy flexible, verdura que escogen ellos y vamos probando recetas: crepes de espinacas, bechamel de calabacín, tomate con queso, ensalada, purés…Esta medida está resultando mejor, es más fácil colarles la verdura en platos que les gustan. He tenido algún intento fallido, como unas albóndigas de coliflor que no colaron, pero Zamora no se ganó en una hora. Mi hijo, al segundo día de verduras en la cena, me preguntó entre sollozos: “mamá ¿desde cuando somos vegetarianos?

Medida número tres: “no lo compro, que os lo coméis”

Esto nos decía mi madre y es real como la vida misma. Ya no compro galletas, ni nocilla, ni chucherías. Cuando llegué el otro día a casa ¡habían merendado plátanos! Ante la emoción contenida mi hija me devolvió a la realidad: “mamá, es que no hay otra cosa” (no lo dijo alegre, había odio en su mirada).

Pero, la semana pasada, constaté que mis hijos piensan que estoy enajenada. Puse una olla con los ingredientes del cocido: punta de jamón, morcillo, zanahoria, puerro, carcasa de pollo y garbanzos. Para los garbanzos uso una malla de cocción. Cuando mi hija mayor vio la olla con la malla, poniendo una cara de espanto tremenda me preguntó: “mamá ¿en serio, sopa de calcetín?” tras mi explicación de lo que era la malla de garbanzos, y sin tenerlas todas consigo, llamó a sus hermanos y les dijo: “mirad lo que tenemos de cena…” y quitando la tapa de la cazuela les suelta: ¡tacháaaaan, sopa de calcetín!” sus hermanos me miraban con estupor, no se podían creer que aquello estuviera pasando… Me costó un triunfo convencer a mi prole de que esa no era una treta para colarles el saludable sudor de pies, que no era un calcetín, que era una malla para el cocido. No se fueron muy convencidos, pero cuando saqué los garbanzos y les enseñé para qué servía la cosa, parece que se quedaron un poco más conformes.

MALLA COCIDODías después, me hice un esguince en el tobillo y me puse una tobillera. Cuando estoy saliendo de casa para ir al trabajo, me dice mi hijo pequeño: “mamá ¿por qué te has puesto la malla del cocido?

Vamos, que no sólo me ven capaz de hacer sopa de calcetín, sino que además piensan que después me cojo el calcetín como si nada y me lo planto para ir a currar.

Y mañana es… ¡¡¡VIERNES!!!

 

 

 

 

2 comentarios en “Sopa de calcetín

  1. Jajajajaja, me ha matado lo de la malla de los garbanzos, yo para el cocido uso esa especie de colador que venía con la olla… ¡ojalá pudiera yo toma las medidas que has tomado tú en la comida! pero con lo mal q comen, los míos prefieren antes quedarse sin comer…

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